Una falla de magnitud considerable en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) mantiene en alerta a las autoridades y a la población del occidente del país. Desde las 4:20 am de este sábado 31 de enero, un evento crítico en la infraestructura de transmisión dejó sin suministro a la ciudad de Maracaibo y a vastos sectores de los estados vecinos, paralizando la actividad en las primeras horas del día.
El origen del colapso, la línea Yaracuy-Tablazo
De acuerdo con los informes preliminares emitidos por las autoridades eléctricas, la causa raíz del apagón se localizó en la Línea 1 de transmisión Yaracuy-Tablazo. Esta arteria energética es fundamental para el flujo de carga hacia el estado Zulia; su salida de servicio provocó un efecto dominó que derivó en la pérdida total del suministro en la capital zuliana.
Impacto regional, del Zulia a los Andes
El alcance del incidente no se limitó a la cuenca del Lago. En el estado Táchira, los ciudadanos reportaron una serie de fluctuaciones severas comúnmente denominadas "bajones"que precedieron al corte total de energía. Localidades como San Cristóbal experimentaron la interrupción de forma casi simultánea al evento en la línea troncal, evidenciando la fragilidad de la interconexión regional.
Sin embargo, el panorama fue distinto en ciertos puntos estratégicos. En la Costa Oriental del Lago, específicamente en municipios como Lagunillas, el servicio se mantuvo operativo, convirtiéndose en una de las pocas excepciones dentro del mapa de afectación del occidente venezolano.
La respuesta técnica inició apenas minutos después del incidente. A partir de las 4:29 am, equipos de especialistas y cuadrillas de mantenimiento se desplegaron en los nodos críticos del sistema. Actualmente, se realizan maniobras de estabilización y diagnóstico para determinar el alcance de los daños en la infraestructura de transmisión y proceder con el restablecimiento paulatino de la carga.
Se recomienda a los ciudadanos mantener sus electrodomésticos desconectados hasta que el voltaje muestre señales de estabilidad definitiva, evitando así daños por las posibles fluctuaciones que suelen ocurrir durante las fases de reconexión.